Crónicas de la misión
Crónicas de la misión

Nuestra experiencia misionera inició el martes 12 de enero, ingresamos los seminaristas Carlos Guamán y Kevin Tapia acompañados por el Padre Mauricio Espinoza.
El jueves de la primera semana visitamos la escuela de Mangurco, en donde dimos catequesis a los alumnos; además visitamos algunas casas.
El sábado el padre Mauricio inició con los catequistas el curso de formación para ministros de la eucaristía, ese día nos encargó a nosotros que continuáramos con la formación.
El domingo visitamos las comunidades y el Padre celebró la eucaristía, también nos presentó en cada comunidad.
El lunes de la segunda semana, el Padre retornó a Puyo, luego de su partida visitamos la escuela de Boveras y el Colegio de Montalvo; y los fines de semana realizábamos la celebración de la palabra en las comunidades de: Muripishi Boveras, Playas, Montalvo y Pukuyaku.

En esa semana también formamos un grupo juvenil con la autorización del Padre Mauricio que se llama Maltakuna Yaya Diosta Katiguna. En esa semana también en las mañanas nos dedicamos a pintar el pasillo de la casa de la misión y en la tarde visitábamos algunas casas de los hermanos quichuas.
En la tercera semana se continuó con la visita a la escuela de Mangurco. El viernes colaboramos en la limpieza de la cancha de Boveras.
El sábado colaboramos con la minga de limpieza de los caminos que conducen a Boveras, esta actividad fue organizada por los fiscales y barayos de la comunidad.

Durante la cuarta semana terminamos de pintar el pasillo interior, la capilla y la sala de la casa de la misión, también realizamos algunas actividades con los jóvenes del grupo juvenil para dejarlo consolidado.
El jueves terminamos el curso con los catequistas, con la colaboración de algunos de ellos se colocó el techo en la Iglesia de Boveras. También dejamos fumigando la maleza del alrededor de la casa, limpiamos los paneles solares y dejamos la casa en orden.
El 8 de febrero salimos de la misión en un vuelo militar. La misión que hemos realizado ha servido para fortalecer nuestra vocación sacerdotal misionera, le damos infinitas gracias a Dios por las experiencias vividas.
