A nuestro territorio de misiones ingresamos el día 10 de enero aprovechando que mi tia ajaba donde el viaje nos fue muy bien pero entre lluvias y una vez que llegamos a la Misión ya la hermana había estado y nos dijo que porque ingresamos antes y nosotros le explicamos el motivo, el tiempo de misiones para mi h sido algo maravilloso pero he compartido con muchas personas
hemos visitado hogares, escuela, colegios y también a las autoridades de cada pueblo. Lo que no dejar a un lado era conversar con los jóvenes, los niños, los
catequistas y animadores de infancia misionera, y lo que no debe faltar en todo lugar es la bebida de nuestra identidad cultual como la chicha de chona y de yuca. Y siempre estamos en dialogo con la gente en Pacayaku me sentí como en casa porque tenia familia, y donde no por el mero hecho de estar entre la familia no se dejaba de conversar con los niños y jóvenes que necesitaban saber quién es Dios para su vida, su familia y en sus estudios. Y lo otro era estar siempre en dialogo y en responsabilidad de cada actividad con las hermanas coordinar que se va hacer hoy, mañana y así sucesivamente y en el colegio de pacayaku les dimos valores, y trabajamos con un libro que se llama saber amar. Y entonces los jóvenes si pusieron atención porque en verdad les iba a servirles.Y también ayudamos en los quehaceres domésticos que tenían las hemanas ya sea en la cocina como en barrer los patios y también en nuestros tiempos libres que era la tarde íbamos a jugar futbol, pero asi había una actividad que solían hacer que es la asamblea en cada barrio. Y al ayudar a las hermanas vi que no solo amos a ser servido sino además a servir, porque o toda la vida le va a tocar en ese lugar va ver ocasiones que le toca cocinar. Y asimismo tuvimos la oportunidad de compartir con el P. Silvio Costa donde tuvimos el privilegio de la Santa Eucaristía
